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Divagaciones. 3 de diciembre/09

El mundo es uno mismo.

No sé quien lo dijo.

No sé si es que verdaderamente lo dijo alguien.

O si lo inventé yo.

O quizá es una síntesis de cosas que he visto, que he escuchado, que he leído, que sé yo.

La cuestión es que he decidido que el mundo es uno mismo.

Lo que uno piensa.

Lo que uno ha vivido.

Lo que uno sueña.

Quizá mañana o de aquí a un año piense de una manera distinta.

Pero en este momento pienso que el mundo es uno mismo.

Pensándolo bien, el tiempo es ahora mismo.

Tampoco sé de donde me sale eso.

Hubo un tiempo en que leía mucho a Krishnamurti.

No sé si lo entendía.

La verdad es que nunca sé si entiendo nada.

Pero me impacto algo que dijo Krishnamurti.

Dijo que después de pasarse toda una vida meditando, investigando, buscando el significado de la vida, decidió que todos tenemos nuestra propia definición de lo que es.

Es decir, que está dentro de nosotros la capacidad de encontrar la respuesta.

Creo que eso es lo que quiso decir Krishnamurti.

Y si no fue eso, la verdad es que yo lo entendí así y me gusta el concepto,

Al menos en este momento.

Yo me he leído a mucha de esa gente que ha viajado adentro y afuera en busca del significado de la vida.

Algunos que me han impresionado son Kierkegaard, Thomas Merton, Thich Nhat Hahn, San Agustín de Hipona.

¿Que mezcla rara, no?

Eso me dijo alguien una vez.

Alguien que también me dijo que leer a Thich Nhat Hahn es como comer corn flakes.

Me dijo esa persona que Thich Nhat Hahn es como el Walt Disney del Budismo.

Cosas así me dijo esta persona.

No le hice caso.

Aunque a lo mejor si le hice caso, porque menciono ahora lo que me dijo.

Whatever.

Y claro que he buscado en la poesía, la novela, el ensayo, la pintura, la música.

En la poesía, por ejemplo, me encantan Vallejo,

Pedro Salinas, Manuel Machado, José Agustín Goytisolo.

Y Carl Sandburg, Emily Dickinson y,  por supuesto, Whitman.

¿Será un clisé eso?

Sandburg, Dickinson y Whitman son poetas que uno estudia en high school.

¿Quiere decir que son poetas de la cultura popular?

¿Quiere decir que son algo asi como la comida rápida?

¿Que si su poesía se comiera se vendería en los McDonalds?

Bueno, pero es que hay comida rápida que es sublime.

Un taco, por ejemplo.

A mi me parece que los tacos que venden en las calles de la Ciudad de México vienen siendo parte de una haute cuisine.

Sobre todo los que venden por allí cerca de la Alameda Central.

Que locura, ¿no?

Salto de Sandburg, Dickinson y Whitman a los tacos de las cercanías de la Alameda Central en el DF.

Quizá es que una de las obras de arte que más me han impresionado es precisamente el mural de Diego Rivera, “Sueño de una tarde dominical de la Alameda Central.”

Claro.

Es eso.

Sobre los otros poetas que mencioné, los que escribían en español:

¿Si su poesía se comiera, donde venderían los poemas de Vallejo, Pedro Salinas, Manuel Machado y José Agustín Goytisolo?

Pero bueno, la verdad es que no hay conexión entre una cosa y la otra.

La poesía y la comida.

Y de todas maneras, he omitido a otros poetas que me han impactado.

Amado Nervo, Yeats, Mallarmé, José Martí.

¿Cómo puedo dejar fuera a Martí?

Sobre todo si está allí en el mural de Diego Rivera, junto a la imagen de la muerte.

No es bueno omitir.

Sobre todo a Martí.

De todas maneras, quizá los poetas no saben lo que es el significado de la vida.

La idealizan a veces.

La distorsionan.

Uf.

Ahora recuerdo que alguien me dijo que uno no lee poesía para buscar el significado de la vida.

Fue una niña que se llamaba Helen.

Me lo dijo junto a Walden Pond.

Yo estaba enamorado de ella.

Y ella de mi.

Así lo recuerdo.

¿O lo inventé?

Whatever.

Demasiadas divagaciones por hoy.

03/12/2009 09:27. ricardobrown #. sin tema

Divagaciones II. 6 de diciembre/09

Es domingo.

Este es el ultimo día, creo, del Art Basel en Miami Beach.

Me parece que no voy a ir.

Disfruto mucho del arte.

Me he pasado la vida metido en museos y galerías.

Pero no tengo muchas ganas de ir al Art Basel.

Demasiada gente.

Demasiada comemierdería.

Leí esta mañana que durante uno de los eventos del Art Basel Naomi Campbell se peleó con una pareja que la increpo por sus ideas políticas.

Dice el periódico que Naomi le dijo unas cuantas groserías a estas personas.

Uf.

Las ideas políticas de Naomi Campbell son despitadas.

Equivocadas.

Estúpidas.

Pero, ¿importan tanto cómo para uno la increpe en público?

Come on.

¿Tiene derecho alguien a abordar a una persona en la calle o en un evento público o privado y comenzar a pelearle?

¿Qué esperan como respuesta?

Sobre todo de una tipa como Naomi Campbell que tiene fama de ser agresiva.

Yo, definitivamente, no le digo nada si me la encuentro.

Quizás la mire así como de reojo, por curiosidad, sin que ella se de cuenta.

Pero, caramba, por muy antipáticas que sean sus ideas políticas, ¿que derecho tiene uno de, asi de la nada, caerle encima y comenzar a regañarla?

Que diablos importa lo que piense o deje de pensar Naomi Campbell.

Y bueno, quizás es por eso que casi es seguro  que no vaya al Art Basel.

Porque leí eso en el periódico.

¡Imagínese usted!

Ir uno a disfrutar del arte y tenerse que topar con una bronca entre Naomi Campbell, que tiene fama de iracunda, y unas personas que buscaron pleito con ella por sus ideas políticas.

No jodan.

Esa no es una buena forma de ir a disfrutar el arte.

 

06/12/2009 09:36. ricardobrown #. sin tema


A Ghetto Lullaby. 8 de diciembre/09

 

Corría el 1977. Yo era bastante americano entonces. Hablaba más inglés que español. Trabajaba de reportero en una estación de televisión en ingles en Hartford, Connecticut.

Había dos estupendas productoras en la estación que, además de colegas, eran amigas. Beth Rawles era afroamericana. Diana Alverio era puertorriqueña.  En aquellos tiempos la calidad de la televisión local en este país era muy buena y  sobre todo en Nueva Inglaterra. Se buscaba la excelencia.

Una de las responsabilidades de Beth y Diana en la estación era producir documentales. Hacían un trabajo verdaderamente extraordinario. A mi me toco trabajar con ellas en algunos de esos documentales. Aprendí mucho de Beth y Diana, que, por cierto eran muy jóvenes en aquel tiempo. Todos éramos jóvenes. Esa es una de las razones, quizás, por las cuales cada vez más atesoro mis recuerdos de aquella etapa de mi vida. Yo sentía –siento- una enorme admiración y respeto por Beth y Diana. Con ellas me tocó ganar varios importantes premios de documentales.

Uno de esos documentales tuvo que ver con uno de mis músicos de jazz favoritos, el saxofonista Jackie McLean, quien, junto a su esposa, se había mudado a Hartford. Jackie estaba enseñando en la prestigiosa Hartt School of Music, un conservatorio que es parte de la Universidad de Hartford. Allí,  por cierto, estudió hace muchos años el afamado compositor y guitarrista cubano Leo Brouwer. La esposa de Jackie, Dollie, que era actriz,  era la jefe del Consejo de Artes y Cultura del gobierno estatal. Creo que se llamaba así aquella dependencia pública. La verdad es que no importa

Lo que sí importa para mi es que llegue a conocer a Jackie y Dollie, que eran gente extraordinaria.

El documental quedó bien, gracias a la producción y supervisión de Beth y Diana. No sé que se ha hecho del mismo. Quizás esté en los archivos de aquella estación de televisión. Tal vez Beth o Diana guardaron una copia. Yo nunca he guardado nada de lo que he hecho en televisión. Soy así.

Pero a lo que voy, es que siempre había sido amante de la música de Jackie McLean. Y después conocerlo en persona aún más. Tengo muy gratos recuerdos de las veces que visité a Dollie y Jackie en la maravillosa casa que tenían junto al Elizabeth Park de Hartford. Eran geniales.

En una de esas visitas, Jackie me regaló un album de su música con una de sus mejores interpretaciones. El album se llama “A Ghetto  Lullaby,” y lo grabó en vivo en un club de jazz Copehagen en 1973, junto a tres excelentes músicos, incluyendo al pianista Kenny Drew. Uno de los temas, “Where Is Love?,” es uno de mis temas predilectos.

Hace varias años, le presté el album a un amigo amante del Jazz. Nunca me lo devolvió. Mi amigo vive ahora en España. Yo lo he perdonado por no haberme devuelto el album.

Pero no me perdono a mi mismo por no haber mantenido el contacto con gente como Beth, Diana, Jackie y Dolly. El largo y agitado  viaje de la vida a veces nos separa de gente cuya compañía era importante.

Después de que me separara de aquel album de Jackie McLean que le presté a mi amigo que se fue para España, por mucho tiempo busqué otro copia del album “A Ghetto Lullaby.” No lo encontraba por ninguna parte. Hasta ahora. Esta mañana, hace poco rato, recibí por correo un CD de “A Ghetto Lullaby,” que es parte del inventario de una casa musical de Dinamarca. Maravillas de la Internet.

En estos momentos escucho “Where Is Love?” Y recuerdo a Jackie y Dollie McLean  y a Beth y Diana. Recuerdo también a Carlos, mi amigo que se quedó con el album original. Lo perdono porque es olvidadizo  y amante del jazz como yo, además de ser un tipo fuera de serie.

Escucho la música y pienso en los amigos. En la gente que he podido conocer. En las cosas buenas que me ha tocado vivir. Me siento afortunado.

 

08/12/2009 09:40. ricardobrown #. sin tema