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RICARDO BROWN

Leo y escribo para divertirme. Domingo 29 de enero/12

Yo no sé por que escribo. Me imagino que quizás es por que leo. Aprendí a leer solo. Fijándome en los letreros que veía. En los libros de niños que me regalaban cuando era muy pequeño.  Creo que fue así. La verdad es que hace tanto tiempo, que no se si es que lo recuerdo o que me he inventado que esa fue la forma en que aprendí a descifrar el significado de las letras y las palabras escritas. De lo que estoy seguro es que aprendí a leer solo. Luego me enseñaron a escribir en La Salle, que fue mi primera escuela.

Yo tengo muy buenos recuerdos de los Hermanos de La Salle. No solo me enseñaron a escribir.  Me enseñaron a pensar. Estuve muy poco tiempo en La Salle, porque a mi familia se le ocurrió que yo debía aprender inglés y me enrolaron en una escuela inglesa en La Habana. De ahí en adelante no aprendí nada dentro de un aula. Ni inglés ni nada más. He pasado gran parte de mi vida dentro aulas. Pero sinceramente, siento que lo poco que me ha servido para sobrevir en este mundo me lo enseñaron los Hermanos de La Salle o lo aprendí por cuenta propia, leyendo y andando por los caminos del mundo. Por cierto el inglés lo aprendí viendo películas y televisión y con mis nuevos amigos cuando me trajeron a Estados Unidos.

Pero, bueno, estaba diciendo que basicamente escribo porque leo. Y no sé si eso es una bendición o una maldición. Me paso la vida leyendo y escribiendo. Pienso que la lectura  me ha ayudado a aprender algo.  Lo que escribo me ha permitido ganarme la vida relativamente bien. Al menos como reportero. Aquí estoy. Nunca he estado desempleado como periodista. Nunca he pedido un trabajo. Siempre he renunciado, por una razón u otra, casi siempre por alguna furia que me ha entrado, y entonces alguien me ha contratado de inmediato. No es un alarde. Es una realidad. Quizás es porque tengo mucha suerte. Quizás es que a veces me ha tocado ser tuerto en país de ciegos. 

Leo y escribo con bastante rapidez. Probablemente es por la práctica que tengo. Soy un “speed reader,” sin jamás haber tomado un curso para serlo. Y escribo rápido, casi siempre muy mal, como esto que estoy escribiendo. De muy joven, algunos de mis maestros y muchos de mis amigos y amigas me decían que yo debería ser escritor. Pero yo nunca pensé que tenía el talento ni la disciplina para serlo. Cuando uno lee mucho, se da cuenta que escribir en serio es algo muy serio. Valga la redundancia. Yo no nací para ser serio. Más bien me gusta el relajo. Como reportero, trató de hacer mi trabajo con rigor. Pero el periodismo, al menos el que hago yo, no tiene la seriedad de la literatura. Es relativamente fácil el periodismo para alguien como yo, más dado al relajo. Yo ni siquiera trate de ser escritor o poeta  por culpa de Dickens, Mark Twain, Whitman, Yeats. Menciono a esos señores, que escribían en inglés, porque mucha de mi lectura seria  de niño fue en ese idioma.  Por otra parte, la lectura en español que más me influyó cuando era niño fue la obra de José Martí.  Yo adoro a Martí, por su vida y muerte y por sus ideales y su ética. Pero sobre todo por lo que escribió, en periodismo, poesía, en ensayos y hasta en su escasa obra en novela y teatro. Pero Martí es otro tema. Martí es punto y aparte.

Ya ven. Divago, me voy del tema. Por eso hubiera sido muy mal escritor. No tengo disciplina. Me hubiera muerto de hambre. Pero volviendo a lo que quería decir al comienzo: Tengo un gen o un demonio por dentro que me compele a escribir.  Casi siempre son estupideces o locuras. Desde hace tiempo escribo en este blog, que fue una idea de mi amigo José Carvajal, que sí es un escritor talentoso y serio. Además muy valiente, porque a veces se mete en tremendos líos por lo que escribe. 

Yo también me he buscado algunos líos por este blog. Una vez hasta agararraron algo que escribí aquí y lo pusieron en un periódico muy importante de América Latina y hasta amenazas recibí. Me dio mucha risa aquello de que tanta gente gente se enojara por algo que escribiera un tipo desconocido, sin influencia ni talento. Que manera de comer mierda, pensé.

Pero bueno, a lo que voy es que he descubierto como colocar este blog en Facebook con un par de teclazos en mi computadora. Y lo voy a hacer desde hoy. Quizás me aburra y no lo siga haciendo después de un tiempo. Pero por ahora me parece divertido. Para mi es muy importante la diversión. Sin ella, la vida no vale la pena. Probablemente tampoco vale la pena leer lo que escribo. Pero les pido que si lo hacen, no lo tomen muy en serio. Yo no soy un tipo muy serio. Soy periodista. O así me dice alguna gente. Si quieren, búrlense. Pero no vale la pena enojarse. 

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