Blogia
RICARDO BROWN

El señor es famoso. Es popular. Es simpático. Todos lo amamos y admiramos. Es un ejemplo a seguir. Nos interesa todo lo que hace. Aprendemos mucho de él. Yo me muero por su autógrafo. Quiero retratarme con él para colocar la foto en mi perfil de Facebook 15 de julio/10

Fama y fortuna.

Pensaba en estas cosas. Me encantaría haber alcanzado la fortuna. Cuando era adolescente no pensaba así. Había leído algo que escribió Oscar Wilde sobre como la propiedad acaba siendo propietario de uno. Me impresionó aquello. Y por mucho tiempo viví convencido de que me importaba un carajo el dinero. No obstante, siempre me busqué la forma de tener buenos ingresos. Pero me pasé la vida botando la plata. La regalaba y la despilfarraba, seguro de que no era importante acumular fortuna y que las cosas materiales no tenían verdadero valor.

Un día una mujer que me conocía bien porque vivía con ella me dijo: “No te sigas engañando, amor (me quería en aquel tiempo). A ti si te encanta el dinero y las cosas que se pueden adquirir con el dinero. Te gustan los relojes finos. Te gustan las corbatas Hermés. Te gustan los buenos carros. Te gustan las alfombras del Oriente y los libros encuadernados en cuero. Te gusta viajar en primera clase. Te gusta el Barolo y el Dom Perignon.”

Fue como si me tocara una luz divina. Me di cuenta que hasta ese momento había estado muy confundido. Maldije en silencio a Oscar Wilde. Bueno, no lo maldije, pero pensé que WIlde se había equivocado y había causado que yo me equivocara también. Lo único malo de todo esto es que cuando esta mujer me dijo esto y me ayudó a descubrir mi verdadera naturaleza ya era un poquito tarde para comenzar a hacerme millonario.

¿De que otra cosa hablaba? Ah, sí, de la fama. Eso si que no me interesa. Me encanta el anonimato. La vida me ha obligado a tener un perfil más o menos público. Pero confieso que no me gusta mucho eso de ser conocido, aunque no es tanta gente la que me conoce. Soy, digamos, tímido. Para no decir huraño.

¿Y a que viene todo esto? Bueno es que de vez en cuando me dan estas temporadas en que tengo que escribir. Estoy en una de esas temporadas.No tengo otro tema de que escribir. Y estaba viendo a alguien que sale en televisión, alguien que no me cae mal, pero que tiene un ego descomunal y se cree que de verdad el mundo entero está interesado en en todo lo que hace, Cada vez que va al peluquero. Cada vez que come en un restaurante. Cada vez que cumple años. Cada vez que hace una payasada. No sé si está interesado que se sepa cada vez que lee un libro porque, francamente, no creo que ha leído muchos. Pero, sea como fuere, siempre mantiene al tanto de todo lo que hace a sus 110 mil “amigos” en Facebook.

Lo cómico, o lo extraño, es que yo mismo leo lo que “postea.” Y no sé si me causa pena ajena o risa o lástima. O si simplemente soy un tipo cruel. Pero me parece una comemierdería creerse tan famoso e importante.

De todas maneras, como esa persona me cae bien (hay que aceptar a la gente con sus defectos) siempre le deseo fama y fortuna.

 

0 comentarios